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Yuma celebra el Día de Muertos entre recuerdos, arte y una noche llena de música

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La sexta edición reunió a cientos de visitantes en el Colorado River State Historic Park. Altares familiares, concursos, danza, gastronomía y un homenaje a Selena dieron vida a una celebración que mantuvo una gran asistencia durante toda la jornada.

Por Jesús Camargo | Fotografía: Frontera 360

YUMA, Arizona.— Entre flores, fotografías familiares, música y personajes vestidos de catrinas, cientos de personas participaron el sábado 24 de octubre en la sexta edición del Día de Muertos, celebrada en el Colorado River State Historic Park, donde la nostalgia por los seres queridos fallecidos convivió con la alegría de una noche llena de tradiciones mexicanas.

Desde las primeras horas, familias completas recorrieron los altares, disfrutaron de las presentaciones artísticas y aprovecharon las distintas actividades preparadas para niños y adultos. La asistencia se mantuvo numerosa durante la jornada, que comenzó a las cinco de la tarde y concluyó alrededor de las diez de la noche.

El evento fue presentado por Yuma Crossing National Heritage Area, con la colaboración de Chicano Art Collective y la participación de representantes de la ciudad de Yuma.

Ana Godínez, coordinadora del evento, lució una corona de flores multicolores y vestimenta tradicional mexicana durante la celebración.

Ana Godínez, quien participó en la coordinación de la celebración, expresó su satisfacción por la respuesta de la comunidad y reconoció el esfuerzo que implicó preparar las actividades.

“Estoy muy feliz, muy emocionada por el resultado. Fue mucho esfuerzo poner este evento del Día de los Muertos”.

También tuvo una participación importante Abraham Andrade, líder de Chicano Art Collective, quien estuvo involucrado en la coordinación del evento y las actividades desarrolladas durante la jornada.

El mariachi de Gadsden y las nuevas generaciones

La música mexicana comenzó a escucharse desde la entrada principal con la presentación del Mariachi del Distrito Escolar de Gadsden, integrado por niños y jóvenes estudiantes que recibieron a los visitantes con sus instrumentos y posteriormente ofrecieron otra actuación.

La participación de estos músicos fue uno de los momentos que permitió apreciar el trabajo artístico que se desarrolla entre las nuevas generaciones de la región.

Voces, violines y guitarras en manos de jóvenes estudiantes que compartieron su talento musical durante la celebración del Día de Muertos en Yuma.

Los jóvenes compartieron escenario dentro de un programa que también incluyó expresiones culturales como la ceremonia de danza azteca a cargo de Chicano Ink Cultural Center y los bailes folclóricos de Glam Dance Studio.

Con vestuarios tradicionales, música y coreografías, los participantes mostraron distintas expresiones de la cultura mexicana ante las familias reunidas en el parque.

Arte, actividades infantiles y convivencia familiar

Además del programa musical, los visitantes encontraron galerías y exhibiciones de artistas, espacios para fotografías y estaciones de maquillaje facial donde varios artistas pintaron los rostros de niños y adultos con diseños relacionados con la celebración.

Una de las actividades permitió que los asistentes escribieran sobre una pintura colectiva el nombre de una persona a quien deseaban recordar. La obra reunió pequeños homenajes personales y se convirtió en otra forma de participación comunitaria.

También hubo una pequeña exhibición de automóviles y espacios preparados para grabar videos, que atrajeron a numerosos visitantes durante la noche.

Las familias aprovecharon las decoraciones, los personajes y las actividades para convivir y llevarse recuerdos de la celebración.

En los alrededores se instalaron puestos de comida con flautas, pizzas, helados, pasteles, pan y otros antojitos, además de vendedores de productos y servicios.

Susan James: una historia familiar entre México y Estados Unidos

Entre los altares destacó el de Susan James, quien compartió una historia de varias generaciones marcada por la migración, las dificultades económicas y la búsqueda de mejores oportunidades.

Su abuela nació en Morenci, Arizona, pero se enamoró de un trabajador bracero originario de Durango y decidió acompañarlo a México.

Allá enfrentó tiempos difíciles. Susan recordó que su abuela pasó hambre y tuvo que aprender a preparar tortillas y realizar trabajos de planchado para reunir dinero y regresar con sus hijos a Estados Unidos.

“Ella batalló mucho, allá sufrió mucha hambre, y guardó su dinerito, aprendió a hacer tortillas y a planchar, y es como se pudo traer a sus hijos a Estados Unidos”.

Su altar reunió fotografías de su madre, sus abuelos y dos hermanos fallecidos. Cada imagen permitió reconstruir parte de una historia familiar que atravesó fronteras y generaciones.

Para Susan, participar en esta tradición también significa compartir con los más jóvenes los sacrificios que hicieron sus antepasados para construir una vida en este país.

El arte que le dejó su hija

Otra parte de su ofrenda estuvo dedicada a su hija fallecida, quien desde pequeña mostró interés por la pintura y dejó numerosas obras que su madre conserva.

Susan reconoció que durante años intentó convencerla de elegir otra profesión, preocupada porque dedicarse al arte pudiera significar dificultades económicas.

Su hija decidió estudiar psicología y estaba por iniciar una maestría cuando falleció.

Al recordar aquella diferencia de opiniones, Susan compartió una reflexión que dio un significado especial a las pinturas colocadas alrededor del altar.

“Después de que ella murió, de pensar tanto que le peleé el arte, fue lo que heredé de ella: su arte. Me dejó todo su arte”.

Las pinturas se convirtieron en una manera de mantener presente su memoria y recordar una vocación que su hija nunca abandonó.

El testimonio de Susan fue una de las historias personales que encontraron espacio entre las ofrendas, algunas dedicadas a niños fallecidos y otras a figuras populares como Michael Jackson, Elvis Presley y Juan Gabriel.

Reconocen el trabajo de los participantes en el concurso de altares

La creatividad y el significado de las ofrendas también fueron reconocidos mediante una premiación.

Emilia Verdugo, artista originaria de San Luis Río Colorado, obtuvo el primer lugar con su trabajo titulado Celebran la vida después de la muerte.

El segundo lugar fue para Vanesa Mendoza Millán, originaria de Ciudad de México y actualmente residente de Yuma, Arizona.

El tercer puesto correspondió al Grupo Folclórico San Luis Río Colorado, de Somerton, Arizona.

Las propuestas reunieron elementos tradicionales y recuerdos personales, con fotografías, flores, objetos y composiciones elaboradas para rendir homenaje a quienes han fallecido.

Tres historias detrás de los vestuarios premiados

El concurso de catrinas fue otro de los momentos destacados. Las participantes explicaron ante el público el significado de sus caracterizaciones, que combinaron creatividad, tradiciones mexicanas y recuerdos familiares.

Inés, representante del Grupo Folclórico San Luis Río Colorado, obtuvo el primer lugar con una propuesta que reunió elementos de la Calavera Garbancera y del folclore de Chiapas. Su vestuario incorporó una falda tradicional, corsé, sombrilla y abanico, accesorios con los que buscó representar distintas influencias culturales.

El segundo lugar fue para Emilia Verdugo, artista originaria de San Luis Río Colorado y especializada en trabajos con materiales reciclados. Su caracterización combinó la Calavera Garbancera de José Guadalupe Posada con la elegante Catrina popularizada por Diego Rivera.

Entre los detalles de su atuendo destacó un pequeño nicho dedicado a su madre, padre y hermano fallecidos, convirtiendo su participación en un homenaje familiar. Emilia también obtuvo el primer lugar en el concurso de altares.

Mónica Luna, también de San Luis Río Colorado, consiguió el tercer lugar con una propuesta inspirada en sus abuelos. Las flores de su vestuario recordaban el jardín que ellos cuidaban, un detalle con el que decidió mantener presentes los momentos compartidos con su familia.

En la categoría infantil, Isabela Verdugo fue anunciada como ganadora, durante una premiación que reunió a las pequeñas participantes y sus familias.

Selena puso a bailar a Yuma

El programa musical también contempló la presentación de Chavez Family Band, agrupación incluida entre las actuaciones de la noche.

Uno de los momentos de mayor ambiente llegó con Amor Prohibido, banda que rindió homenaje a Selena y consiguió una conexión inmediata con el público.

La vocalista mostró una presencia escénica que recordó la energía de la cantante texana. Sus interpretaciones pusieron a bailar a numerosos asistentes, que acompañaron las canciones y disfrutaron de un espectáculo que mantuvo el entusiasmo durante la noche.

La presentación se convirtió en uno de los momentos más animados de la celebración, con familias y grupos de amigos que siguieron la música frente al escenario.

Una tradición que sigue reuniendo generaciones

La sexta edición del Día de Muertos mostró distintas formas de vivir una misma tradición.

Para algunas familias fue una oportunidad de disfrutar de la música y acercar a sus hijos a las costumbres mexicanas. Para otras, como Susan James, significó volver a contar las historias de quienes enfrentaron dificultades, cruzaron fronteras y dejaron recuerdos que siguen presentes.

Los altares, las caracterizaciones y las obras colectivas mostraron que detrás de cada fotografía, cada flor y cada nombre existe una historia personal.

La jornada concluyó después de cinco horas de actividades en las que Yuma reunió el recuerdo de sus seres queridos con la alegría de compartir sus tradiciones.

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